Belloc advirtió que la incredulidad vaciaría Europa desde dentro: "Una civilización puede sobrevivir a la pérdida de riqueza, de poder, incluso de aprendizaje; Pero no puede sobrevivir a la pérdida de su propia explicación. La Europa moderna sigue moviéndose por el impulso de un pasado cristiano, pero ya no entiende por qué avanza en absoluto. Sus leyes, su respeto por la persona, su concepción de la justicia y el deber no fueron descubiertos solo por la razón, ni producidos por casualidad. Eran el resultado de un credo definido, largamente sostenido y profundamente creído. Cuando ese credo es negado, los hábitos que creó perduran durante una o dos generaciones, pero ya no se renuevan. Lo que antes era tradición se convierte en rutina; lo que fue convicción se convierte en costumbre; y la costumbre, una vez cuestionada, se derrumba. Esa es la condición exacta de Europa hoy en día." — Hilaire Belloc