Un "académico de la discapacidad" dice que sentirse molestado por alguien que orina en el metro es "sanismo." Me fascina que las sociedades creen y financien a personas—como los académicos de la discapacidad—que no cumplen ninguna función útil. Como los mariscales de desfile o el emperador Naruhito de Japón. Son sanguijuelas decorativas.