Esta niña de 15 años vivió en el imperio inca y fue sacrificada hace 500 años como ofrenda a los dioses. Se conserva tan bien porque estuvo congelada durante el sueño y se mantuvo en una condición seca y fría a más de 6000 metros sobre el nivel del mar todo este tiempo. No fue necesario ningún otro tratamiento. Encontrada en 1999 cerca de la cima del volcán Llullaillaco, en el noroeste de Argentina, fue una revolución arqueológica por ser una de las momias mejor conservadas, ya que incluso había sangre en su cuerpo y sus órganos internos permanecieron.
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