Quiero hablar de un mundo distópico en el que estamos adentrando, donde cada momento, evento y crisis se convierten en mercancías. La vida deja de ser algo que vivimos, sino algo que vendemos y cambiamos. Generará tanto corrupción como vacío. 1/ A 🧵sobre por qué nuestra política no puede ignorar esto.
5/ Estos mercados de predicción se están convirtiendo en las empresas de más rápido crecimiento en Estados Unidos. Y no ocultan su objetivo. CEO de Kalshi: la promesa de los mercados de predicción "es financiarizar todo y crear un activo negociable a partir de cualquier diferencia de opinión."
9/ Las empresas de medios también están ganando dinero. CNN tiene una lucrativa colaboración con Kalshi, pero es tremendamente corrupta. Consulta este escenario sobre cómo la cobertura informativa empieza a verse influenciada por los mercados de apuestas y viceversa. A pesar de los hechos.
10/ Pero, más fundamentalmente, ¿cómo se siente vivir en un mundo donde todo es una mercancía? ¿Donde las experiencias no tienen un valor inherente, solo una relación con un precio? Para la respuesta, necesitamos un poco de ayuda del estudio más largo sobre la felicidad humana en la historia de nuestra nación.
12/ Esto nos da una pista de cómo se siente la vida cuando vamos a un partido no por la emoción de ganar en presencia de amigos y aficionados afines, sino para seguir una apuesta. O preocuparse por una guerra no por empatía hacia los humanos afectados, sino porque hay dinero en juego.
13/ El dinero importa. Pero cuando toda la experiencia se monetiza... cuando la virtud, el carácter y la conexión quedan desplazados... Y la única medida de lo que importa es el valor en efectivo del resultado: conlleva un coste espiritual.
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