El deseo más fuerte de riqueza y reconocimiento se encuentra entre aquellos que ya poseen ambos. Las personas que están en la cima o cerca de ella en términos de estatus socioeconómico y riqueza reportan los niveles más altos de deseo de estatus y reconocimiento. En estos estudios, los investigadores recopilaron medidas objetivas de la posición de los participantes: ingresos, educación y prestigio ocupacional, y encontraron algo sorprendente: aquellos que ocupaban los primeros lugares en estas métricas también eran los más propensos a respaldar afirmaciones como: “Me agradaría estar en una posición de poder sobre los demás”, “Disfruto tener influencia sobre quienes me rodean” o “Me gusta ser reconocido cuando entro en una habitación.” En otras palabras, el anhelo más fuerte de distinción no estaba concentrado entre aquellos que luchan por el estatus, sino entre las personas que ya están muy bien según estándares objetivos. Cuando leí esos estudios, todo encajó de inmediato. El patrón tenía sentido intuitivo. Había algo psicológicamente consistente allí: el éxito no extingue el deseo de estatus; a menudo lo intensifica. De mi conversación con @garrytan